domingo, 10 de noviembre de 2013

TONELES, MANTEQUERAS Y COLADORES IBÉRICOS

1. Tonel ibérico cerámico de Fortuna (Murcia). A partir de: 

El investigador valenciano Domingo Fletcher Valls (Pla, 1987) fue el primero en dar importancia a los toneles ibéricos, una forma de la alfarería prerromana (Fig. 1) bastante abundante en los corpora cerámicos del mundo ibérico (Fletcher, 1957). Interpretado desde un principio como un simple reservorio de líquidos, destinado al almacenamiento de agua principalmente, el desarrollo de la investigación ha derivado a una posición en la que ya no puede descartarse que también hubieron de servir para trasladar otros elementos líquidos como el aceite y el vino (Pérez Mínguez, 1988: 6), considerando en este sentido el gran interés económico que estos dos derivados agrícolas tuvieron en el tiempos iberos (Quesada, 2009). Todo, pese a que, para esos últimos productos, sabemos que también se emplearon en mayor medida otro tipo de recipientes como las ánforas (Ribera y Tsantini, 2008), siguiendo una larga tradición que en la Península Ibérica debe remontarse a tiempos fenicios (Vives-Ferrándiz, 2004). Época arcaica en la que incluso los recipientes anfóricos fenicios pudieron transportarse del mismo modo, como se deduce de otra terracota plástica pintada procedente de la necrópolis de Puig des Molins, en Ibiza (Fernández, 1992: nº 274, fig. 72).
De cualquier modo, debe pensarse que la ambivalencia de ambos recipientes (ánfora y tonel), para transportar los mismos tipos de artículos, expresaría en realidad una diferenciación respecto de los destinos geográficos hasta los que se acababa enviando el producto. En este sentido, cuanto más lejos tuviera que desplazarse el líquido en cuestión, el uso del ánfora podía cumplir mejor su función, ya que su peculiar forma alargada era idónea para esas distancias, lo mismo que para embalarla en mejores condiciones y acumularla en un mayor volumen y menor espacio. Por su parte, las distancias cortas eran las más apropiadas para cargar los toneles a lomos de animales, de modo que permitiese una fácil sujeción lateral, para así asegurar que se pudiera mantener la abertura del recipiente en la parte superior, asegurando mucho mejor el valioso contenido.
De este último sistema de transporte tenemos referencias visuales más que evidentes, gracias al hallazgo y al excelente estado de conservación de terracotas levantinas de época ibérica en las que se observa a ciertos  cuadrúpedos portando un par de toneles (Egea, 2010: figs. 5-6), que aparecen sujetos en paralelo al lomo del animal, junto a su cuerpo (Fig. 2); como ocurre con la pequeña figurita procedente del yacimiento de Cabecico del Tesoro en Verdolay, Murcia (García y Page, 2004: 155). Un ejemplo fehaciente que ilustra el sistema de traslado de estos depósitos cerámicos de líquidos, en trayectos no demasiado largos y en cantidades limitadas.

2. Cuadrúpedo de terracota, portando dos toneles de Cabecico del Tesoro, Verdolay (Murcia). Arriba, a partir de un dibujo original de García y Page (2004: 155). Abajo, la misma terracota, a partir de sendas fotografías de Rafael del Pino (http://www.flickr.com/photos/rafael_dp/sets/72157624855187381/).

Las formas de los toneles no son muy diferenciadas, dependiendo su variabilidad de matices en cierta medida insignificantes, como el volumen del contenido, la posición exacta de las asas, la forma específica de las bocas, el remate de los senos laterales, la simetría de los cuerpos, etc. Peculiaridades que podrían quizás apuntar también a alfares diferentes, pero que no presentan una suficiente disparidad de patrones como para plantear una clasificación de tipos diametralmente opuestos, aunque algunos (Lillo, 1979: 28, fig. 4) que lo han intentado (Fig. 3). 

3. Toneles ibéricos: arriba, tipología (Lillo, 2004). Centro izquierda, tonel de Castillejo de las Peñas de Fortuna, Murcia (foto de Rafael del Pino); centro derecha, Museo de Cuenca (www.contgestania.com). Abajo izquierda, Monforte del Cid, Alicante [foto de Rafael del Pino (http://www.flickr.com/photos/47287749@N03/5633888740/in/photolist-9zR9QL)]; abajo derecha, La Alcudia,Elche, según R. del Pino (http://www.flickr.com/photos/rafael_dp/4557020638/in/set-72157629693401349).

        No obstante, es curioso que muchos de estos autores españoles desechasen –en general–, para la explicación de su practicidad, alguna de las argumentaciones que el mismo Domingo Fletcher recogiese para paralelos de ‘toneles’ hispanos de época más antigua, neolíticos (Fletcher, 1962), hablando así de que vasijas semejantes se utilizaron como mantequeras, en el mismo sentido que ya se había interpretado para hallazgos semejantes del V-IV milenio a.C. en el Mediterráneo Oriental. Hallazgos que se han seguido produciendo posteriormente (Gilead, 1989: fig. 5, nos 9-10), conformando unas mantequeras (churns) que en Próximo Oriente alcanzaron un gran desarrollo a lo largo también del Calcolítico, como se conoce muy bien, entre otros, en el yacimiento de Horvat Beter, en Beersheba, Israel (Dothan, 1959) (Fig. 4). De la importancia de su papel en las sociedades antiguas habla directamente la terracota figurativa (Fig. 4: derecha) recuperada también en Israel (Israeli y Tadmor, 1986: fig. 16), en la que una fémina sostiene una mantequera sobre su cabeza, expresando la fuerte relación económica entre las mujeres y ciertas tareas cotidianas de vital trascendencia para las sociedades antiguas (Joffe, Dessel y Hallote, 2001), entre las que estaría la producción de mantequilla y como aún hoy se sigue haciendo en ciertas comunidades tradicionales que vamos a evidenciar.

4. Toneles (churns) de Próximo Oriente: arriba izquierda, Museo de Haifa, V milenio a. C. (http://mushecht.haifa.ac.il/pic/archeology/Chrono/calcoplask.jpg); abajo izquierda, Calcolítico, Museo de Jerusalem (http://commons.wikimedia.org/wiki/File%3ABig_Chalcolithic_churns.JPG). Derecha: vaso ritual puntado de mujer con un churn de Gilat, en el Negev (Israel). Calcolítico Tardío; a partir de  (http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fb/Vessel_in_the_shape_of_a_woman_carrying_a_churn_-_Chalcolithic_Age.JPG).

Parece probable que estas utilidades adscritas a la forma cerámica que aquí tratamos debieron estar muy extendidas por todo el conjunto geográfico mediterráneo, ya no solo por las referencias conocidas en la Península Ibérica y a lo largo de todo el litoral de ese ámbito marítimo, sino también por las muestras reconocidas en zonas de más al interior, como parece ocurrir en lugares septentrionales del continente africano, donde su uso parece haberse mantenido hasta la actualidad con aplicaciones casi exclusivas para la obtención de grasas animales, probablemente impulsadas por la extensión de las creencias islámicas, en las que las aplicaciones relacionadas con el alcohol se han ido haciendo imposibles. Así, es interesante visualizar algún que otro vídeo ilustrativo al respecto, grabado en el actual Marruecos que, aunque presente el proceso utilizando un recipiente metálico, ejemplifica perfectamente el proceso de obtención de la mantequilla:


  Son múltiples los ejemplos de vasijas para esos menesteres que se han podido encontrar y siguen encontrándose por todo el Magreb en la actualidad, entre las que abundan principalmente las formas torneadas, tanto en formas lisas, pintadas o vidriadas, tal como tratamos de reflejar en los casos recogidos en la figura siguiente, demostrando el mantenimiento básico de una forma cerámica pensada para una utilidad muy concreta:

5. Mantequeras marroquíes, según: arriba, http://www.ala-ouzarf-hadjret-ennous.com/fr/?page_id=15;

En el actual Marruecos, la denominación para este vaso en francés es baratte (f.), contando con algunas definiciones más que suficientes y que vamos a trasladar en la lengua original: «La baratte est un instrument qui sert à extraire le beurre selon deux techniques différentes : soit en battant le lait à l’aide de battoirs, de palettes tournantes, soit en le secouant pour provoquer l’agglutination des gouttelettes de matières grasses. La première technique ne semble pas avoir existé en Afrique du Nord et au Sahara. En revanche, les barattes qui permettent d’agiter le lait manuellement sont très variées. Elles changent de formes, de matière et de volume selon les régions. Elles peuvent être fabriquées en poterie tournée (Alger, Tlemcen, Constantine, etc.) dans des lieux où cette technique est répandue, en sparterie (Saoura, Gourara), en bois, en peau, à partir d’une grosse calebasse (Kabylie, Maroc, Sahara) ou en tôle de fer soudé (dans les centres urbains)» (Gast, 1991).
Algunas de estas producciones, sobre todo del norte de Marruecos, apuntan a una larga tradición cerámica, donde se unen superficies pintadas y tratamientos superficiales que incluso recuerdan las más antiguas producciones a mano, que se han mantenido en muchos de los alfares locales del vecino país (Fig. 6), caracterizando el grupo cerámico de la tribu de los Hayaïna (Couranjou, fig. 29). Esta permanencia en los usos sociales actuales de formas cerámicas que fueron corrientes en el mundo antiguo, como vemos en Marruecos, quizás aluda al mantenimiento de costumbres ancestrales en una región del mundo que ha sido menos permeable a las profundas transformaciones que sí ha afectado a otros muchos de sus vecinos.

5. Barattes actuales de Chekoua para mantequilla, de la región de Jbalà, al noroeste de Marruecos. Según http://elkhanjab.files.wordpress.com/2013/02/untitled-1.jpg

Pero para ello habría que trazar un espectro mucho más denso de hallazgos arqueológicos que permitan establecer un puente entre el pasado y el presente, sin tantos espacios vacíos como los que todavía se nos siguen ofreciendo. La arqueología de la antigüedad marroquí, sin embargo, ya ha empezado a mostrar evidencias de que estas peculiares formas existieron en un número nada despreciable como para plantear ese prodigioso salto en el tiempo. Por ejemplo, conocemos algunas excavaciones recientes de Marruecos, como la realizada en Banasa, donde sabemos de ‘toneles’ torneados procedentes de los alfares de esta ciudad (Arharbi, Kermorvant y Lenoir, 2001: figs, 7-11).
Según la manera de obtener la mantequilla por los artesanos actuales, también tuvieron que usarse coladores en la antigüedad, para poder aislar aún más la materia sólida del líquido sobrante durante el proceso. Es por eso que los coladores debieron componer también un instrumental corriente entre las ‘herramientas’ que aquellos ganaderos y agricultores emplearon para conseguir los derivados productivos de su actividad agropecuaria. Si en la Península Ibérica, nuestros toneles pudieron servir como mantequeras, es imprescindible que también se emplearan coladores, como recogen las tipologías al uso de los vasos cerámicos ibéricos (Mata y Bonet, 138, fig. 20:6) y que, pese a que no son piezas especialmente destacadas en los registros cerámicos de las excavaciones, en muchos casos han venido considerándose desde tiempo atrás como queseras, dado el carácter fundamentalmente 'doméstico' de muchos de ellos que quizás haya servido para considerarlos genéricamente como queseras, apoyándose en una forma que no ha cambiado prácticamente desde los tiempos prehistóricos (Fig. 7).
7. Quesera y/o colador de Trepucó, Mahón. Siglo III a.C. Museo de Mahón

     Pero una cosa debió ser el uso corriente de los coladores, que probblemente siguieron sirviéndose de la morfología tradicional de las sociedades prerromanas peninsulares y otra la transformación que vino de la mano de la cultura ibérica, cuando ya empiezan a conocerse y destacarse algunos coladores más característicos de los nuevos intereses estéticos, como los casos hallados en Valdepeñas, Ciudad Real (Esteban, 2000: 72, fig. 3:18) o en El Amarejo, Albacete (Broncano, 1989: 123, fig. 58: 67), donde ya apreciamos el cambio producido en su estructura y decoración (Fig. 8). Es probable que siguieran conviviendo los coladores o queseras arcaicas con estos nuevos modelos, apuntando no solo una diferenciación cultural, sino probablemente una especificidad mayor, orientada a producciones especializadas, ya fuese la mantequilla o procesos menos conocidos, como el que pudo producirse en el Amarejo y explicaría el hallazgo de este colador concreto en un pozo ritual n exento de excepcionalidad.
8. Colador cerámico ibérico del Amarejo, Albacete. A partir de un original de Broncano (1989: fig. 58: 67).

     En definitiva, estos cambios formales y ornamentales mostrarían igualmente el mantenimiento de una actividad económica de suficiente importancia, para expresar el trascendental desarrollo en el uso de los toneles y mantequeras que hemos venido destacando. Pero, siempre, dentro de unas actividades básicas de subsistencia que han sido un constante referente en la vida cotidiana de las sociedades mediterráneas a lo largo de todo su desarrollo histórico, incluso alcanzando en espacios geográficos más tradicionales los tiempos actuales. Así, los toneles ibéricos, en su conjunto, no solo supondrían un depósito estanco para el transporte de ciertos líquidos con valor económico, sino que también significaron –como mantequeras– un instrumento productivo de gran significación para todas las comunidades prerromanas con economía agrícola y ganadera. Su evidencia arqueológica viene a demostrar, en gran medida, lo que hemos considerado.


BIBLIOGRAFÍA

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AVELLÁ DELGADO, L. y RODRÍGUEZ RUS, P. (1986): «Un tesoro de plata procedente de Chiclana de Segura (Jaén)». Boletín del Instituto de Estudios Giennenses. Jaén: 23-41.

BRONCANO RODRÍGUEZ, S. (1989): El depósito votivo ibérico de El Amarejo. Bonete (Albacete). Excavaciones Arqueológicas en España, 156. Madrid.

COURANJOU, J. (2002): «La poterie modelée d'Afrique du Nord dite poterie ‘kabyle’ (troisième partie)». L'Algérianiste, 99 (septembre). Narbonne: 54-64. [Esta revista puede consultarse en la web (http://www.cagrenoble.fr/revue/revue.html)].

EGEA VIVANCOS, A. (2010): «La cultura del agua en época ibérica: una visión de conjunto». Lvcentvm, XXIX. Alicante: 119-138.

ESTEBAN BORRAJO, G. (2000): «Una característica producción cerámica pintada del Período
Ibérico pleno en el sur de la Meseta». Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la  Universidad Autónoma de Madrid, 26. Madrid: 69-84.

FERNÁNDEZ GÓMEZ, J. H., 1992: Excavaciones en la necrópolis del Puig des Molins (Eivissa). Las campañas de D. Carlos Román Ferrer: 1921-1929. Ibiza.

FLETCHER VALLS, D. (1958): «Toneles cerámicos ibéricos». Archivo de Prehistoria Levantina, VI. Valencia: 113-147.

FLETCHER VALLS, D. (1962): «Toneles cerámicos neolíticos». Crónica del VII Congreso Nacional de Arqueología (Barcelona, 1960). Zaragoza: 148-151.

GARCÍA CANO, J.M. y PAGE DEL POZO, V. (2004): Terracotas y vasos plásticos de la necrópolis del Cabecico del Tesoro, Verdolay, Murcia. Monografías del Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, 1. Murcia.

GAST, M. (1991) «Baratte», Encyclopédie berbère, 9. Baal – Ben Yasla, Aix-en-Provence, Edisud: 1342-1344.

ISRAELI, Y. and TADMOR, M. (1986): Treasures of the Holy Land. Ancient Art from de Israel Museum. Metropolitan Museum of Art. New York.

JOFFE, A., DESSEL, J.P. and HALLOTE, R.S. (2001): «The “Gilat Woman”. Female Iconography, Chalcolitic Cult, and the End of Southern Levantine Prehistory». Near Eastern Archeology, 64/ 1-2, pp. 8-23.

GILEAD, I. (1989): «Chalcolithic Sites in Beit Netofa Valley, Lower Galilee, Israel». Paléorient, 15.1. pp. 263-267.

LILLO CARPIO, P. A. (1979): «Cantimploras y toneles de cerámica ibéricos en el área murciana». Revista Murcia, 16. Murcia: 26-29.

MATA PARREÑO, C. y BONET ROSADO, H. (1992), «La cerámica ibérica. Ensayo de tipología». Estudios de Arqueología Ibérica y Romana. Homenaje a Enrique Pla Ballester. Serie de trabajos Varios, 89. Valencia: 117-173

PÉREZ MÍNGUEZ, R. (1988): «Un tonel cerámico ibérico procedente del Castellar de Hortunas (Requena, Valencia)», Archivo de Prehistoria Levantina, XVIII. Valencia: 395-403.

PLA BALLESTER, E. y GOBERNA VALENCIA, V. (1987): «Domingo Fletcher Valls». Archivo de Prehistoria Levantina, XVII.1. Valencia: 3-28.

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RIBERA I LACOMBA, A. y TSANTINI, E. (2008): «Las ánforas del mundo ibérico». Cerámicas hispanorromanas. Un estado de la cuestión. XXVI Congreso Internacional de la Asociación Rei Cretariae Romanae fautores. Universidad de Cádiz. Cádiz: 617-634.

VIVES-FERRÁNDIZ SÁNCHEZ, J. (2004): «Trípodes, ánforas y consumo de vino: acerca de la actividad comercial fenicia en la costa oriental de la Península Ibérica». Rivista di Studi Fenici, XXXII-2. Roma: 9-33.

lunes, 7 de octubre de 2013

INMINENTE ENCUENTRO DE ESTUDIOSOS DEL MUNDO FENICIO Y PÚNICO EN ALICANTE

   Los próximos días 7, 8 y 9 de noviembre, se celebrará el Octavo Coloquio del Centro de Estudios Fenicios y Púnicos, centrado en la presencia de fenicios y púnicos en el área ibérica, bajo el título común de El Oriente de Occidente.
   Las sesiones tendrán lugar, conforme se detalla más abajo, en los Museos Arqueológicos de Alicante y de Guardamar del Segura, contando también, además de las instituciones citadas, con el patronazgo de la Universidad y Diputación de Alicante.







sábado, 28 de septiembre de 2013

EL DEPÓSITO DE AGUAS DE SAN MARCOS DE ALCALÁ LA REAL. LECTURA HISTÓRICO-ARQUEOLÓGICA Y CUESTIÓN PATRIMONIAL

1. Alcalá la Real. Localización del Depósito de Aguas de San Marcos. A partir de una imagen original de Google Earth.

Desde los años ochenta del siglo pasado se viene señalando en Alcalá la Real la existencia de un monumento funerario romano, conocido bajo las denominaciones de Depósito de Aguas de San Marcos y Caseta del Nacimiento del Agua. Localizado al noreste de la población actual (imagen 1), aún conserva una imagen y perfil arquitectónico de enorme interés, que lo ha llevado a ciertas páginas web de contenido patrimonial (imagen 2). Fue dado a conocer en alguna de las guías locales (JUAN, 1984: 48-49) y estudiado más en profundidad en la segunda mitad de esa misma década (ORDIÑANA y GARCÍA, 1986).

2.  Alcalá la Real, Jaén. Vista posterior del depósito de aguas de San Marcos. Según http://romanheritage.com/en/contenido/?idsec=1819

        Pese a que ciertas dudas sobre su origen hicieran que no se recogiese en una historia general de la ciudad en los años noventa (RODRÍGUEZ, 1999), últimamente ha vuelto a revalorizarse con motivo de un estudio específico sobre necrópolis romanas andaluzas (RUIZ, 2008: 291-292). Para alcanzar una más correcta idea del monumento y no extender en demasía este post, recogemos literalmente lo que se indicaba al respecto en esta última referencia:

        «Alcalá la Real (Sosontigi)
Este monumento se conoce tradicionalmente como el “depósito de aguas de San Marcos”. Se trata de una zona destinada a almacenaje de aguas subterráneas, lo que provocó que su pavimento fuera horadado, haciendo imposible su visita en la actualidad (ORDIÑANA, GARCÍA, 1985, 749-754). Se encuentra enclavado al Noreste de la localidad, en la margen derecha de la carretera que se dirige a Córdoba, posiblemente cerca de la antigua calzada romana. Está construido en el arranque de la masa rocosa original, en la que al mismo tiempo se han distinguido una serie de bancos excavados en superficie, cuyo parecido con los busta de la Necrópolis Occidental de Carmo (BENDALA, 1976b) ha permitido plantear la existencia de un amplia área de enterramiento.
Construido en opus quadratum, con sillares de caliza local colocados a hueso, consta de dos cámaras: una primera rectangular (2,72 x 2,23 m), con un vano de acceso abierto en el SE, y otra cuadrada (2,23 x 2,23 m), identificada con la cella funeraria. Ambas se cubren con bóveda de sillería, que en el caso de la estancia cuadrangular se transforma en un remate piramidal de 8 escalones en el exterior, alcanzando una altura total de 4,01 m (fig. 157). El espacio existente entre la cubierta y el prisma que conforma el edificio se ha cubierto por medio de tres molduras, entre las cuales la última asume la función de alero. Otro rasgo singular es la presencia de dos oquedades dispuestas a unos dos metros de altura con respecto al suelo actual, que servirían de entrada de luz y ventilación. Un sistema semejante se detecta en el monumento de Vilde (Soria) (vid. supra) y en la fachada occidental de la tumba-templo de Fuentidueñas (Cáceres), donde se reconocen unas aperturas a modo de aspilleras (CANCELA, 2002, 174).
Como acabamos de comprobar la construcción carece de podio, algo que la aleja de la tipología itálico-romana, acercándola más a la arquitectura oriental (MANSUELLI, 1963), al igual que la existencia de varias cámaras accesibles desde el exterior (ABAD, BENDALA, 1985, 182). Sin bien, hemos de tener en cuenta que estructuras parecidas han sido excavadas en las necrópolis de Matarès y Puerta de Cesarea, en Tipasa (BOUCHENAKI, 1975, 171), por lo que tampoco podemos prescindir de las influencias africanas del tipo en cuestión. En cualquier caso, las características responden a las ya advertidas para los monumentos de Villajoyosa, El Daimuz y las torres de Baelo Claudia, en especial, el Hornito de Santa Catalina (vid. supra), interpretándose como una pseudo-torre o torre de un solo piso».


Mientras no dispongamos de una documentación más directa, respecto de la planimetría y los alzados del monumento, tendremos que depender de las indicaciones de esas dos últimas referencias bibliográficas, como tratamos de recoger en nuestra imagen 3, indicando las diferencias dimensionales que hoy pueden observarse en las paños murales superficiales del edificio y sobre lo que luego habremos de volver. Por lo demás, no debatiremos inicialmente sobre el origen romano del monumento, algo que ya se ha señalado suficientemente en esas publicaciones, con importantes paralelos para considerar y que pueden establecer fieles referencias hasta esos tiempos de la antigüedad.

3. Alcalá la Real. Alzados frontal y posterior del depósito (Ordiñana y García, 1985; Ruiz Osuna, 2009, fig. 157) y aspecto actual de los mismos. (© J. A. Pachón, julio de 2003).

En cambio, sí hemos de considerar algo sobre sus dimensiones. Se ha indicado que el monumento comprendería dos espacios diferenciados: cuadrado y rectangular, el primero de los cuales sería el que se dispone bajo la cubierta piramidal y el segundo, que comprendería el espacio que por oriente conecta el anterior con la conducción de agua que da nombre a la construcción. Nuestras medidas exteriores arrojan para el espacio cuadrangular una dimensión perimetral ligeramente rectangular, en torno a 4,06 × 3,97 m., por lo que la medición (2,23 × 2,23 m) de los investigadores precedentes debería corresponder con la habitación principal del interior de la construcción, dando a la misma una anchura del muro de cierre de entre 1,83 a 1,74 m. Es decir, casi dos metros de espesor, lo que supondría considerar una construcción muy sólida que explicaría la conservación de la misma hasta nuestros días. Las pequeñas diferencias observadas entre las medidas de la estructura cuadrangular del interior y la ligeramente rectangular del exterior, en el cuerpo principal del edificio, debería entenderse como las necesarias adaptaciones de un volumen que, aunque se pensara con traza regular, finalmente tuvo que adaptarse a la irregularidad que suponía su apoyo en un frente rocoso poco homogéneo por el flanco oriental. De hecho, esta última parte del edificio es la que no suele documentarse visualmente, por las dificultades añadidas que supone ese lateral poco desarrollado y sustituido en buena parte por aquel apoyo pétreo, tal como nosotros mismos hemos hecho en la composición visual de la imagen 4.

4. Alcalá la Real. Desarrollo lineal de las fachadas trasera, lateral y frontal del depósito de San Marcos. (© J. A. Pachón, julio de 2013).

Otro problema se deriva del detalle del interior de la construcción, que es muy poco conocido y prácticamente sin haber sido documentado nunca con suficiencia. En esta ocasión, por desgracia, tampoco hemos tenido tiempo para acceder al interior del edificio, por lo que la exacta estructura del mismo se nos sigue escapando, aunque solo sea parcialmente. Sí sabemos, en cambio, que no se trata de dos estancias que dispongan de una base de apoyo común respecto del nivel exterior del monumento, ya que la puerta de acceso queda ligeramente colgada en altura, si se la compara con el fondo horizontal de ese interior. Por ello, para salvar ese claro desnivel, fue necesario practicar en el lado sureste, el de la entrada y dentro de la edificación,  unos pasos de escalón que son los que permiten salvar esa diferencia de planos entre el exterior y los espacios internos. Esos escalones se separaron del resto del conjunto por una especie de antepecho, que sí puede apreciarse parcialmente en alguna de las ilustraciones que hemos podido reunir para este trabajo (imagen 6, derecha).
Pero no todo lo que sabemos representa tanto inconveniente. Así, teniendo en cuenta el aspecto exterior que hoy presenta el depósito, sí podemos debatir algo sobre el sentido final de la construcción y si, realmente, se trató de una obra que pudo hacerse completamente de una sola vez.
Partiendo de la hipótesis inicial de que el depósito supusiese la conjunción de un sector con carácter funerario y otro con utilidad hídrica, es factible plantear la cuestión fundamental de si los fines mortuorios del sitio pudieron ir asociados –al mismo tiempo– con el uso funcional del agua en un mismo recinto. Simbólicamente, los cursos de agua tienen valoración como ritos de paso, símbolos del fluir y de la generación de vida, así como tránsito de unas etapas a otras de la misma, y en ese sentido la muerte podría paralelizarse con ella (GALLEGOS, 2006). Por ello, nada excluye una relación entre tal agua y la propia muerte, que los antiguos romanos y griegos unían en el mito de Caronte y la barca (DÍEZ DE VELASCO, 1998). Pero, para poder aceptar esa mixtura en Alcalá la Real, su depósito de aguas como tumba romana tendría que haber edificado todos sus componentes en un mismo momento, o al menos en una secuencia temporal bastante reducida: es decir, prácticamente con un único esfuerzo, se edificaron la parte cuadrangular con cubierta piramidal, que es la que se ha venido considerando netamente funeraria, y el resto de la construcción para servicio hidráulico.
¿Pero, realmente, estamos ante una construcción en esencia sincrónica? La observación de las superficies externas del monumento alcalaíno podrían indicar otra cosa: es lo que se aprecia en la pared nordoriental, la opuesta a la de entrada, donde se aprecia un claro escalonamiento del lienzo murario de la estructura piramidal sobre el resto de la construcción, tal como hemos querido realzar en nuestra ilustración (imagen 5). Un hecho con el que se descartaría que esa pared se hiciera de una sola vez. En caso contrario, lo lógico hubiese exigido una pared de factura más uniforme, sin un cambio brusco en la unidad compositiva de ese paño, como estaría indicando tal escalonamiento de la sillería empleada en su erección.

5. Alcalá la Real. En rojo, escalonamiento del sector cúbico del Depósito de San Marcos sobre la parte con función hidráulica. © J.A. Pachón, julio de 2013.

La cuestión siguiente es aclarar cuál de las dos partes se hizo antes. Indudablemente, la parte cuadrangular con cubierta piramidal ofrece una particularidad que es la ausencia de cornisa en el lateral que pega a la parte más baja con uso hídrico (imagen 2), una peculiaridad que –de entrada– abogaría por una diferencia en el tratamiento de sus distintas paredes y que evidencia que nunca se pensó como volumen arquitectónico aislado. Por lo que hay indicios suficientes como para aceptar que la parte hidráulica estaba ya construida, cuando se le adosó el elemento cúbico con cubierta piramidal; por ello, tampoco fue necesario continuar la cornisa de la base de la pirámide por ese lado, ya que nunca iba a proporcionar una perspectiva visible en ese sitio. La cornisa, en el elemento rectangular del monumento, ofrece un mayor deterioro que en el resto del edificio, habiendo perdido buena parte de sus elementos angulares, que ahora ofrecen unas superficies muy redondeadas, por lo que su estado de conservación también avala un origen previo, respecto del conjunto total de la construcción.
La constatación de dos posibles fases constructivas en el depósito de Alcalá la Real plantea un problema cronológico de base: si se trata en verdad de una obra romana, pero al mismo tiempo también permite especular sobre si esa romanidad abarcaría todo su conjunto,  solo una parte o ninguna de ellas y, en este último caso, que fuese una obra más moderna. No queremos entrar con ello en los paralelos que se han invocado en las distintas publicaciones citadas, en apoyo de ese origen romano para el monumento, pues nos parece un argumentario empleado muy legítimamente y que, en gran medida, incluso podríamos suscribir, siempre que no apreciemos otros elementos de consideración, como estamos tratando de hacer aquí. En realidad, creemos que sí hay más evidencias que deben enjuiciarse.
La vista frontal del depósito dibuja una edificación en la que se aprecia una entrada con arco rebajado por el lado sureste, solución para el acceso que no tendría que desentonar en dinteles de edificios de época clásica. Pero una mirada más detenida del mismo (imagen 6, izquierda) nos lleva a concluir que, en realidad, quizás se trate mejor de un arco carpanel (SÁNCHEZ, 2011: 38 ss.), que aunque era conocido limitadamente en tiempos más antiguos, se generaliza su empleo a partir de la Edad Media, fundamentalmente en época gótica y renacentista. En la Península Ibérica en general y en Andalucía en particular, lo más corriente para las puertas conocidas en tumbas romanas son diseños con arcos mayormente de medio punto y trazados con jambas algo más estrechas que juegan con proporciones más cercanas a lo que se denomina proporción áurea o número de oro, que directamente hemos estudiado en tumbas de la necrópolis rupestre de la necrópolis romana de Osuna (PACHÓN y RUIZ, 2006: 428 ss). En todas ellas se conjuga el uso de dinteles arquitrabados o arcos de medio punto, quedando en algún caso el empleo de arcos rebajados para cubrir nichos internos donde se depositaron inhumaciones. Pero, en ningún caso se aprecia la utilización de arcos carpaneles como en este caso de Alcalá la Real.

6. Alcalá la Real, Depósito de San Marcos. Izquierda, vista general de la fachada suroriental con la entrada y su dintel con arco carpanel. Derecha, puerta interior de tránsito a la zona de canal con su arco conopial. Fotos de J.A. Pachón y gentileza de C. Calvo Aguilar.

Este tipo de arco apuntaría en la localidad giennense a un período constructivo del gótico final o de pleno renacimiento, precisamente cuando se produce en la ciudad uno de los momentos de mayor desarrollo constructivo monumental, después de la reconquista cristiana (GILA, 1991), por lo que es un arco que no resulta ajeno a otras construcciones emblemáticas de la localidad. En este sentido, podríamos traer a colación los significativos ejemplos que encontramos en el gran pórtico donde se inserta la Puerta de la Iglesia Mayor Abacial, o la portada de la Capilla del Deán, ambas en la fortaleza de La Mota y de evidente estilo plateresco; es decir, renacentistas (imagen 7). Indudablemente, en estos dos casos, salvando la distancia del carácter de una mayor monumentalidad, teniendo en cuenta su pertenencia a arquitecturas mucho más eminentes, respecto del depósito que aquí tratamos.

7. Alcalá la Real. Izquierda, portadas de la Iglesia Mayor Abacial y, derecha, de la Capilla de los Deanes. A partir de http://www.activajaen.es/export/sites/default/galerias/galeriaImagenes/activa-jaen/noticias/Iglesia_La_Mota2.jpg

En este ambiente histórico, significado por un momento de escalada edilicia en la ciudad, no debería resultarnos extraño que se hicieran obras de mejora en las infraestructuras de suministro de agua de Alcalá la Real, donde el depósito analizado quizás tendría su cabida. Incluso la puerta de acceso hasta el canal de aguas, en el interior de la construcción (imagen 6, derecha), se cubre con un dintel en el que se aprecia un arco conopial, algo irregular, pero que también aludiría a unas fechas acordes con estos mismos tiempos de los que estamos hablando. Pero, igualmente, cabría deducirse de las dos pequeñas ventanas, que aún se conservan en las paredes sureste y suroeste, por debajo de la cornisa, presentando perfiles ovalados que tampoco encajarían en los esquemas constructivos de la romanidad, sino más bien en tiempos del medievo y posteriores.
Estas últimas constataciones no supone contradicción alguna con el hecho de que el edificio se realizara en distintos momentos, como ya hemos indicado antes, así como que sufriera algunas transformaciones para adecuarlo a la funcionalidad requerida, mejorar la infraestructura existente o incluso hacer trabajos de mantenimiento en el edificio. Las transformaciones que habría sufrido el depósito pudieron haber sido varias y no solo las correspondientes a las hipotéticas fases constructivas, sino a cambios de alguno de sus paños murarios, como ha evidenciado la fachada trasera, la noroeste, en la que se aprecia la existencia de una tercera ventana, que en un determinado momento se cegó, como podemos apreciar en algunas de las fotografías disponibles y en el detalle que aportamos (imagen 8). Aunque es difícil matizar suficientemente cuándo se pudo tapiar este vano, el tipo de relleno con mortero parece evocar tiempos algo más recientes que lo que puede observarse en el resto de las fábricas del edificio. Además, resulta curioso comprobar cómo de las tres ventanas existentes solo se cerrase ésta, por lo que quizás su cambio de uso tenga que relacionarse con la última transformación conocida que parece datar del setecientos o, incluso, de época dieciochesca.
En efecto, en la pared interior del depósito se conserva una inscripción muy deteriorada que da cuenta de arreglos de mantenimiento de la construcción, llevada a cabo em tiempos de uno de los corregidores de la villa, pero que no hemos podido contrastar directamente, por lo que este detalle tendremos que retrasarlo para una futura puesta al día de esta entrada, junto a la problemática de la estructura interna del edificio.

8. Alcalá la Real. Depósito de San Marcos: detalle de la ventana tapiada en la fachada trasera del edificio. © J.A. Pachón, julio de 2013.

Para finalizar, solo nos gustaría indicar algo sobre la cuestión patrimonial que puede afectar a tan singular edificio. No somos nosotros los indicados para enmendar muchas cosas al Ayuntamiento de Alcalá la Real, caracterizado en los últimos años por una encomiable labor de gestión, conservación y restauración de su rico patrimonio. Pero el caso del Depósito de Aguas de San Marcos quizás ofrezca algunas particularidades.
Su futuro no parece correr ningún riesgo inmediato, pero la ubicación del monumento sí parece haber obligado a su integración en una de las aceras del Camino de San Marcos, lo que ha provocado su ‘hundimiento’ respecto del nivel de la acera en la que se integra. Para comprenderlo, solo bastaría con la comparación de su fachada central, tomando como referencias el dibujo y la fotografía que aparecen en la imagen 3. La diferencia entre ambas es una hilada más de sillares de piedra que encontramos en el dibujo y, sin embargo, desaparece en la fotografía, confiriendo una mayor esbeltez a la primera de las representaciones. Parecería como si el depósito hubiese perdido altura con el paso del tiempo, transcurridos los treinta años que separan las dos imágenes.
No es el caso, solo se ha producido el realzamiento artificial del pavimento que rodea al monumento, que se ha ‘comido’ esa primera base de piedra. El resultado confiere hoy al depósito un aspecto menos airoso y rompe la proporcionalidad constructiva que el edificio debió tener en su concepción original. Este desprecio por la medida del diseño, tal como se concibió en un principio, representa una falta de consideración a los autores de la construcción, pero también un ‘descuido’ imperdonable hacia el respeto que merecen los bienes inmuebles de nuestro patrimonio, que deberían conservarse en gran medida, sin menoscabo de los parámetros con los que fueron generados.
Es indudable que la solución que la corporación local de Alcalá ha materizalizado con la urbanización de infraestructuras en este entorno es más económica, pero ha sido a costa de que el depósito perdiese gran parte de su idiosincrasia, de modo que abogamos por una restitución visual de los volúmenes originales, que solo requerirían de la realización de una pequeña vaguada en la zona, que alcanzase en su zona central las cotas de la base de esa hilada pétrea que hoy permanece oculta. La situación de ese camino, haría viable la fácil salida de las aguas temporales que pudieran recogerse en esa depresión artificial, pero el monumento de San Marcos volvería  a tener la imagen que su interés patrimonial merece. Alcalá la Real y su Ayuntamiento no merecen este pequeño pecado, dentro de un programa patrimonial tan elogioso.


BIBLIOGRAFÍA
ABAD CASAL, L. y BENDALA GALÁN, M. (1985): «Los sepulcros turriformes de Daimuz y Villajoyosa: dos monumentos romanos olvidados», Lucentum, IV, Universidad de Alicante. Alicante: 147-184.
BENDALA GALÁN, M. (1976b): La necrópolis romana de Carmona (Sevilla), Sevilla.
BOUCHENAKI, M. (1975): Fouilles de la nécropole occidentale de Tipasa (Matarès) (1968-1972), Alger.
CANCELA RAMÍREZ DE ARELLANO, Mª L. (2002): «Aspectos monumentales del mundo funerario hispano», en VAQUERIZO, GIL, D. (Ed.), Espacio y usos funerarios en el Occidente Romano, Córdoba: 163-180.
DÍEZ DE VELASCO ABELLÁN, F. (1995): Los caminos de la muerte. Religion, rito e iconografia del paso al mas alla en la Grecia antigua. Paradigmas. Biblioteca de Ciencias de las Religiones, 8. Editorial Trotta. Madrid. Obra a la que puede accederse en internet: http://www.busateo.es/busateo/Libros-inmortales/DIEZ%20DE%20VELASCO%20FRANCISCO%20- %20Los%20caminos%20de%20la%20muerte/DiezDeVelascoFrancisco-LosCaminosDeLaMuerteReligionRitoEIconografiaEnLaGreciaAntigua.PDF. (Última consulta, 20 de julio de 2013).
GALLEGOS BERNARD, Mª S. (2006): «Agua y espiritualidad», Sociedad y Utopía. Revista de Ciencias Sociales, 28: 141-164.
JUAN LOVERA, Carmen (1984): Alcalá la Real. Guía de la ciudad y sus monumentos. Alcalá la Real.
MANSUELLI, G. A. (1963): «Monumento funerario”, Enciclopedia dell’ Arte Antica Classica e Orientale, V, MIL-PAZ. Istituto della Enciclopedia italiana, Roma: 181-183. Una entrada enciclopédica que también puede encontrarse en internet: http://www.treccani.it/enciclopedia/monumento-funerario_(Enciclopedia-dell'-Arte-Antica)/. (Última consulta, 20 de agosto de 2013).
ORDIÑANA RODRÍGUEZ, Mª V. y GARCÍA PRIETO, J. A. (1985): «Un mausoleo romano en Alcalá La Real (Jaén)», XVII Congreso Nacional de Arqueología (Logroño 1983). Zaragoza: 749-754.
PACHÓN ROMERO, J.A. y RUIZ CECILIA, J.I. (2006): Las Cuevas de Osuna. Estudio histórico-ar-queológico de una necrópolis rupestre de la Antigüedad. Patronato de Arte de Osuna. Biblioteca de Amigos de los Museos. Osuna.
RODRÍGUEZ MOLINA, J. (Ed.) (1999): Alcalá la Real. Historia de una ciudad fronteriza y abacial. Ayuntamiento. Alcalá la Real.
RUIZ OSUNA, A.B. (2008): Topografía y monumentalización funeraria en Baetica: conventus Cordubensis y Astigitanus. Tesis doctoral. Universidad de Córdoba. Área de Arqueología. Programa de Doctorado ‘Arqueología y Patrimonio en la Ciudad Histórica’. Córdoba.
SÁNCHEZ SÁNCHEZ, N. (2011): Geometría de los arcos. Guía para la construcción y trazado de arcos. Región de Murcia. Consejería de Educación, Formación y Empleo. Murcia.


AGRADECIMIENTOS

Expresamos nuestro especial reconocimiento a D. Carlos Calvo Aguilar, arqueólogo y técnico en gestión y puesta en valor de recursos patrimoniales en el Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real, por las facilidades ofrecidas para el acceso a un importante volumen documental que nos ha permitido elaborar esta entrada. 


viernes, 2 de agosto de 2013

CONVOCADO EL PREMIO «L’ERMA» DI BRETSCHNEIDER EN SU XVII EDICIÓN

Indicado a investigadores en materia arqueológica, desde la Prehistoria a la Edad Media, esta prestigiosa empresa editorial convoca su XVII premio, para lo que habrá que presentar monografías originales en esas materias hasta el 30 de octubre de 2013, atendiendo a los detalles que indicamos seguidamente:





El valor añadido de este premio, radica en que puede escribirse en castellano y no solo en un determinada y obligada lengua extranjera, con lo que el abanico de posibles participantes será mucho más amplio. El premio del ganador que no es en metálico, conllevará la publicación en esta excelente editorial que ya dispone de un enorme catálogo de contenido arqueológico de contrastado interés (http://www.lerma.it/).

viernes, 26 de julio de 2013

RECOMENDABLE MONOGRÁFICO SOBRE INTERCAMBIOS TECNOLÓGICOS DURANTE EL PRIMER MILENIO A.C. EN EL SUDOESTE DE EUROPA


Les transferts de technologie au premier millénaire av. J.-C. dans le sud-ouest de l’Europe

Mélanges de la Casa de Velázquez 43-1

  • 32 €
  • 2013
  • ISBN 9788496820937
  • 332 pp.
  • 17 x 24 cms.
  • Rústica
  • Mélanges de la Casa de Velázquez no 43-1




Bien éloignés des schémas diffusionnistes, les différents travaux présentés dans ce dossier confortent la thèse d'un transfert technologique non linéaire entre le monde méditerranéen classique et les territoires sud-occidentaux de l'Europe, tant d'un point de vue chronologique que géographique, en insistant sur la diversité des acteurs qui peuvent y prendre part. Les articles sont organisés en trois ensembles chrono-thématiques. Le premier concerne les débuts du Ier millénaire av. J.-C. et porte sur les objets issus soit du travail du métal, soit de la transformation de matières organiques naturelles dures. Le deuxième groupe s'interroge sur l'évolution des techniques dans la production céramique durant le second âge du Fer dans les sociétés ibériques et aquitaines. Le troisième, enfin, s'intéresse à l'adoption et à l'adaptation de nouvelles pratiques en lien avec l'usage de l'écriture durant la République romaine.

Muy alejados de los esquemas difusionistas, los diferentes trabajos presentados en este dossier refuerzan la tesis de una transferencia de tecnología no lineal entre el mundo mediterráneo clásico y los territorios del suroeste de Europa, tanto desde el punto de vista cronológico como geográfico, insistiendo en la diversidad de los actores que pudieron participar en ella. Los artículos están organizados en tres conjuntos cronotemáticos. El primero hace referencia a los comienzos del primer milenio a.C. y trata de los objetos procedentes del trabajo del metal o de la transformación de materias orgánicas naturales duras. El segundo grupo aborda la evolución de las técnicas en la producción cerá­mica durante la segunda Edad de Hierro en las sociedades ibéricas y aquitanas. Por último, el tercero se interesa por la adopción y la adapta­ción de nuevas prácticas relacionadas con el uso de la escritura durante la República Romana.

ÍNDICE

DOSSIER Les transferts de technologie au premier millénaire av. J.-C. dans le sud-ouest de l’Europe

Présentation

Alliages cuivreux et transferts de technologies au Ier millénaire av. J.-C. dans le sud-ouest de l'Europe

L'arrivée des premiers fers dans l'Occident atlantique

Les techniques de l'orfèvrerie orientalisante : un cas de transfert technologique au début de l'âge du Fer

Des ivoires et des œufs : réflexions sur l'interaction art/technologie dans le contexte orientalisant de la première moitié du Ier millénaire avant J.-C. en péninsule Ibérique

La céramique tournée dans le domaine ibérique (VIe-Ier s. av. J.-C.) : une technologie sous influence ?

Transferts de technologie en Aquitaine méridionale à la fin du second âge du Fer et au début de l'époque romaine : l'exemple des céramiques communes

Approche technique des pratiques épigraphiques dans la péninsule Ibérique au Iermillénaire av. J.-C.

Technologies, artefacts et histoire